La noche corría tan rápida como Raúl a su departamento.
-Salta por la ventana!
-Estás loca?! es un tercer piso…
-va a matarte si te ve, ya lárgate!
y saltó al tiempo que abrían violentamente la puerta.
-Que mierda te pasa?!
-Está aquí!! d… dónde está?!
-Se fue! Lo ves por aquí acaso? Saltó por el tercer piso en pelotas mientras me tiraba- agregó sarcástica.
Raúl se encogió de hombros, entró al dormitorio y se derrumbó ante su borrachera, sin notar los pantalones que estaban tirados en el suelo
Corrió por Paicaví hasta perderse, y paró al primer taxi que encontró.
La proeza ya estaba hecha… ya sólo quedaba encontrar una buena excusa a su mujer de porque no traía el auto ni sus pantalones…
Aún así no dejaba de sonreír.